Skip to Content
Skip to Content
Azioni
14 Minuti

Diversificación digital

- Dirk Seel

Por qué nos centramos en invertir lo más ampliamente posible en el sector tecnológico.

Con el actual revuelo en torno a la inteligencia artificial (IA), el mercado se apresura a hablar de ganadores y perdedores, lo que causa movimientos extremos en los valores tecnológicos. La pregunta de qué empresas serán capaces de desarrollar modelos de negocio sólidos a largo plazo basados en la tecnología y cuáles acabarán en la cuerda floja está lejos de tener una respuesta definitiva. Para sacar provecho de esta evolución sin asumir demasiados riesgos, nosotros abogamos por un posicionamiento diversificado.

La tecnología es un campo muy amplio. En teoría, el Global Industry Classification Standard (GICS) del proveedor de índices MSCI clasifica las empresas en once sectores diferenciados, uno de los cuales es la tecnología de la información. En la práctica, sin embargo, la cosa no está tan clara: por ejemplo, la empresa de comercio electrónico Amazon se encuentra en la categoría de consumo cíclico, a pesar de que también es uno de los principales proveedores de servicios en la nube. Alphabet —que no solo es la matriz de Google— y Meta —que abarca más ámbitos aparte de las redes sociales— se consideran servicios de comunicación aunque su modelo de negocio se centra más bien en la venta de publicidad. Dado que la tecnología está presente en muchas industrias, nosotros preferimos contemplar los avances actuales en el contexto de toda la cadena de valor digital.

Esto incluye el software utilizado por los consumidores y las empresas, así como el de las llamadas agencias de información financiera. A esto hay que añadir el hardware que se instala en los centros de datos y sus alrededores. Estas cuatro áreas están protagonizadas actualmente por los avances de la IA y dominadas por una serie de narrativas del mercado.

Software para consumidores: ¿solo puede haber uno?

Portales de viajes, servicios de streaming, proveedores de servicios de transporte o redes sociales: todos estos servicios se benefician del efecto de red, por lo que funcionan mejor cuanto mayor es el número de usuarios. Con este tipo de software usado cotidianamente por los consumidores, nuestra máxima siempre ha sido que los grandes se hacen cada vez más grandes. Sin embargo, actualmente surge la duda de si el auge de los chatbots de IA (también conocidos como asistentes o agentes), como ChatGPT, cambiará esta situación.

Y así parece que será, si tenemos en cuenta que, al fin y al cabo, todas las empresas compiten por la atención de los clientes, pero los clientes solo disponen de veinticuatro horas al día. Por lo tanto, que una aplicación gane terreno implica que otra lo pierda. Así es como se impuso el discurso de que ChatGPT y los motores de búsqueda no podrían coexistir y de que los clientes se decantarían por la mejor opción. En cambio, en el caso de Meta y Netflix, el mercado se ha mostrado, en nuestra opinión, más despreocupado. A este respecto, ChatGPT se caracteriza por su creatividad, una cualidad que podría aprovechar en el futuro para expandirse a ámbitos como las redes sociales y la producción de vídeo.

Así pues, la cuestión de qué empresas ya existentes podrían verse amenazadas en el futuro por los chatbots depende en gran medida de los detalles de los modelos de negocio y de las capacidades especiales de los chatbots. Si, por ejemplo, se confirmara que a los chatbots se les da especialmente bien rastrear información especializada y poco frecuente, esto pondría contra las cuerdas a determinados proveedores, aunque en su momento dominaran el mercado. Por lo tanto, en lugar de comulgar con los relatos simplistas por los que a veces se deja llevar «el mercado», conviene observar de cerca los modelos de negocio, las amenazas disruptivas y los avances de la IA. Hacer una división prematura entre ganadores y perdedores de la IA no es lo más aconsejable.

Software para empresas: ¿necesitan más o menos?

Durante muchos años, el sector del software empresarial se ha caracterizado por su alta previsibilidad, puesto que cambiar de proveedor suele conllevar un gran esfuerzo para los clientes corporativos. Sin embargo, también en este caso surge la duda de si la IA pondrá el mercado patas arriba y de cómo podría cambiar el poder de fijación de precios de los proveedores. En este sentido se debaten sobre todo tres aspectos.

En primer lugar, el software empresarial es cada vez más eficiente gracias a la incorporación de funciones de IA, por lo que los clientes corporativos podrían recortar personal en el futuro y, en consecuencia, necesitar menos licencias de software para una plantilla más reducida. Por otro lado, existe el argumento de que la IA aumenta la productividad de los empleados y de que esta eficiencia ganada se reparte entre el proveedor de software y el cliente. Nosotros nos inclinamos hacia este punto de vista en el caso de algunas empresas.

En segundo lugar, los escépticos sostienen que los proveedores de software empresarial que ofrezcan nuevas funciones de IA se verán obligados a adoptar una política de precios diferente. En retrospectiva, esos proveedores han ganado mucho dinero porque han insistido en ofrecer paquetes combinados con varios programas que solo es posible comprar juntos, además de suscripciones con la duración más larga posible. Ahora, sin embargo, esto podría ser un inconveniente. Algunas empresas argumentan que la incorporación de funciones de IA sería una razón para subir los precios y que es posible integrar componentes basados en el uso, por lo que en el futuro los usuarios asiduos podrían acabar pagando más. Sin embargo, hoy por hoy no vemos que los clientes de programas informáticos consolidados estén dispuestos a pagar por funciones adicionales de IA. Asimismo, creemos que el cambio de modelos de suscripción a modelos de pago en función del uso también puede plantear retos.

En tercer lugar, algunos creen que el negocio de los proveedores de software podría peligrar si en el futuro las tareas ya no son llevadas a cabo por personas, sino por una IA. Sin embargo, esta hipótesis nos sigue pareciendo precipitada para la mayoría de los sectores. Las empresas emergentes que desarrollan agentes dependen de los datos, y llevamos un tiempo observando que los proveedores de software más veteranos están bloqueando el acceso a esos datos para ganar tiempo e incorporar funciones de agente a sus propios productos. Por eso, los servicios que se basan en gran medida en datos actuales podrían sentir menos la presión de la IA.

Software de información financiera: ¿pasarán a la historia los proveedores de datos?

Proveedores de tarjetas de crédito, operadores bursátiles y firmas de datos y análisis como S&P Global: todas estas empresas no solo se benefician del efecto de red, sino que además convierten los datos en dinero, tanto directa como indirectamente.

Los proveedores de tarjetas de crédito procesan miles de millones de transacciones cada día, un proceso que genera datos granulares: ¿quién ha comprobado qué, dónde, cuándo y con qué dispositivo? Esta información se monetiza, por ejemplo, vendiendo herramientas de riesgo para la detección precoz de anomalías fraudulentas. Lo mismo puede decirse de los operadores bursátiles: no solo venden datos de negociación, sino también herramientas de análisis para el control de riesgos.

¿Se lo pondrá difícil la IA a este tipo de negocios en el futuro? Esta preocupación inquieta al mercado, como mucho, desde mediados de septiembre de 2025, cuando un resultado trimestral de la empresa estadounidense de datos financieros FactSet desencadenó una oleada de ventas entre las acciones de información financiera. La dirección de la empresa anunció que hará inversiones y que el margen disminuirá en consecuencia el próximo año, sin que al mismo tiempo haya perspectivas de un aumento de las ventas. Un bróker escribió al respecto: «Aunque no se trate al cien por cien de una disrupción causada por la IA, está claro que el coste de la actividad comercial está subiendo».

Puede que esto sea cierto para las empresas del sector que solo cuentan con una proporción relativamente pequeña de datos propios, pero, en nuestra opinión, no se aplica en absoluto a toda la industria. Por ello, en cada una de las empresas profundizamos en los detalles planteando otras preguntas como: ¿los datos son difíciles de replicar? ¿Están integrados en un flujo de trabajo? ¿Se enriquecen con las aportaciones de la empresa? ¿Están protegidos por alguna normativa? ¿Son una expresión de legitimidad y credibilidad para los clientes? Cuando la respuesta a esas preguntas es afirmativa, a menudo vemos potencial.

Hardware: ¿quién domina?

La cuarta y última parte de nuestra cadena de valor digital, el hardware, puede dividirse a su vez en tres grupos:

  1. chips que se instalan en los centros de datos;
  2. los propios centros de datos, y
  3. todo lo necesario para mantener los centros de datos en funcionamiento.

Todos estos segmentos han experimentado un impulso estructural en los últimos años debido a la demanda de la IA. Aun así, también vemos riesgos.

En el caso de los chips, esos riesgos fueron evidentes hasta mediados de septiembre de 2025 para los accionistas de Intel, empresa que ha perdido una enorme cuota de mercado. En el sector de los semiconductores, la marea alta tampoco levanta ya todos los barcos, aunque son muy pocos los barcos que hay que vigilar: entre los diseñadores de chips, básicamente solo hay tres empresas relevantes (Nvidia, Broadcom y AMD); en el caso del software de diseño, son solo dos (Cadence y Synopsys); fabricantes de chips también hay dos (TSMC y Samsung), y proveedores de equipos hay cinco (ASML, Applied Materials, Lam Research, KLA y Tokyo Electron).

El segundo segmento, la infraestructura de nube, comparte esa naturaleza oligopolística. Los tres grandes proveedores AWS (Amazon), Azure (Microsoft) y GCP (Alphabet) suman actualmente una cuota de mercado superior al 90 %. Sin embargo, su principal suministrador, Nvidia, quiere reducir el poder de negociación de los tres gigantes y está priorizando el suministro de sus chips de alto rendimiento a los nuevos proveedores (neoclouds) que han surgido en torno a Oracle, CoreWeave y Nebius, lo que seguramente hará que se resientan los tres proveedores dominantes.

Sin embargo, como bien saben los accionistas de Oracle, este tipo de intentos son un arma de doble filo: aunque el precio de las acciones de la empresa subió con fuerza tras el anuncio de la colaboración con Nvidia a partir de septiembre de 2025, posteriormente la cotización llegó a caer por momentos casi un 45 %. Y es que el mercado está mirando con lupa la rentabilidad de cada centro de datos previsto.

El tercer segmento de hardware, el de los habilitadores o enablers, es más tranquilo. Empresas como el fabricante de conectores Amphenol, Siemens y Schneider Electric se encargan de que la energía llegue a los centros de datos y se distribuya sin problemas. A estas empresas les da igual si se acaba imponiendo el software de consumo, el empresarial o el de información financiera, como tampoco les importa qué chip se está utilizando. Además, la tendencia de la IA, junto con la automatización, tan solo representa en torno al 50 % de las ventas. Por lo tanto, estas empresas se benefician de la demanda actual de centros de datos de IA sin depender de ellos.

Para inversiones diversificadas y equilibradas

Así pues, la cadena de valor digital atraviesa muchas industrias, cada una con sus ventajas e inconvenientes particulares frente al avance de la IA. Aunque los relatos habituales del mercado suelen hacer que las cotizaciones se tambaleen, en nuestra opinión esos movimientos no siempre están justificados. Por ejemplo, en el caso de algunas empresas de software del sector empresarial, creemos que las expectativas de disrupción son exageradas: por un lado, en el ámbito corporativo los cambios no suelen producirse tan rápido, como demuestra el hecho de que las empresas lleven años migrando sus datos a la nube, y, por otro lado, la IA también puede ser una oportunidad para los proveedores más veteranos.

Por ello, nosotros nos centramos en analizar detenidamente las empresas y en invertir de forma equilibrada y diversificada a lo largo de toda la cadena de valor. Nuestro objetivo: aprovechar las oportunidades que nos brindan estos extraordinarios avances sin asumir riesgos excesivos.

La nostra rivista trimestrale

“ La situazione richiede DISCIPLINA”

La Borsa offre in questi giorni al suo pubblico un quadro diviso in due parti: da un lato si vedono le grandi aziende tecnologiche statunitensi. Esse rappresentano ormai oltre il 40% del mercato azionario USA e trainano in modo decisivo lo sviluppo dell’intelligenza artificiale, con investimenti annuali nell’ordine di centinaia di miliardi di dollari. Le speranze di crescita legate a questi investimenti sono elevate. Le valutazioni azionarie talvolta molto alte, lasciano quindi poco spazio alle delusioni. Resta aperta la questione se queste spese miliardarie finiranno un giorno per ripagarsi.

AVVERTENZE LEGALI

Messaggio pubblicitario con finalità promozionale.

Eventuali commenti e analisi riportati nel presente documento riflettono le opinioni di Flossbach von Storch al momento della pubblicazione e possono variare in qualunque momento senza preavviso. I dati relativi a dichiarazioni riferite al futuro rispecchiano la prospettiva e le aspettative future di Flossbach von Storch. Tuttavia, i rendimenti attuali e i risultati potrebbero differire sensibilmente dalle previsioni.  Sebbene il presente documento sia stato redatto con la massima cura e attenzione, Flossbach von Storch non offre alcuna garanzia in merito ai suoi contenuti e la relativa completezza e declina ogni responsabilità per eventuali perdite che dovessero derivare dal suo utilizzo. Il valore di ogni investimento può diminuire o aumentare e l'investitore può subire una perdita totale dell'importo investito.

Il presente documento non costituisce, né deve esser interpretato come, offerta o raccomandazione alla sottoscrizione o alla vendita di strumenti finanziari. Le informazioni ivi contenute non rappresentano una consulenza di investimento né una raccomandazione di altra natura.

Tutti i diritti d’autore e ogni altro diritto, i titoli e le rivendicazioni (inclusi copyright, marchi, brevetti, diritti di proprietà intellettuale e altri diritti) inerenti e derivanti da tutte le informazioni del presente documento sono soggetti senza riserva alle disposizioni vigenti e ai diritti di proprietà del rispettivo proprietario registrato. L’utente non acquisisce alcun diritto ai relativi contenuti. Flossbach von Storch rimane titolare esclusivo del copyright sui contenuti pubblicati e redatti internamente dalla medesima. Non è consentito riprodurre o utilizzare tali contenuti, in toto o in parte, senza il consenso scritto di Flossbach von Storch.

I rendimenti passati non sono indicativi di quelli futuri.

© 2026 Flossbach von Storch. Tutti i diritti riservati.